Una mirada particular sobre la naturaleza, sus espacios,
ecosistemas, historia, imágenes y sensaciones.
Lugares reales que intuyen universos paralelos, listos para ser descubiertos
Una fina lámina de agua cubre parte de la turbera de Padul al inicio del año, donde se reflejan las estribaciones de la cara suroeste de Sierra Nevada.
Densas nieblas se extienden sobre las tierras de la placa de Alborán
recién emergida. Deslizan su manto blanco sobre las aguas de las que afloraron las montañas y
convirtieron el gran mar del sur de Eurasia en grandes lagos. Son la esencia del paisaje de la
Edad de Hielo, un tiempo en el que la luz del sol no es más que un tenue brillo que no llega a
ganar la batalla a las tinieblas de la noche. El frío impera en un territorio en el que las
grandes bestias, los macromamíferos buscan alimento entre los esquilmados herbazales. Los mamuts
emigran desde el centro de la futura península Ibérica hacia riberas más cálidas donde
sobrevivir, ocupan la depresión al pie de las gran falla que inicia Sierra Nevada, bajo la línea
geológica de Nigüelas, Dúrcal y Padul, desde la que grandes meandros dejan espacios de tierras
fértiles donde crecen especies que, al igual que los grandes paquidermos lanudos, no logran
superar el efecto de la glaciación y quedan sepultados por los sedimentos de miles de milenios
de evolución, y cubiertos por las aguas de las lagunas que ocultan turberas compactadas por
restos orgánicos de fauna y flora, que fueron el origen de la vida en un territorio que aún
debía resistir insolaciones, nieves, lluvias, sequías y nuevas glaciaciones.
Lagos reducidos a lagunas y tierras húmedas que atesoran vestigios de millones de años, y que
aún muestran signos evidentes de la evolución de un territorio que quedó encerrado al sur de la
depresión de Granada, entre las cumbres nevadenses y las sierras de la Almijara, en el que
los fósiles animales y vegetales, e incluso los pólenes, cuentan una paleohistoria de espacios
repletos de biodiversidad precursora de la presencia humana desde sus primeros signos, con
rastros del paso hacia tierras del norte, tímidos asentamientos, refugios de invierno y
poblaciones seculares.
Las aguas generan un eje de conexión para las especies, llaman a las civilizaciones y concentran
las vivencias de quienes las pueblan. Llegan desde las cumbres, a través de quebradas y arroyos,
y afloran desde los caminos del subsuelo. Son las protagonistas de la gran aventura de la
historia, que narra nacimientos y extinciones.
En la primeras semanas de cada invierno, con el nacimiento de un nuevo año, las aguas logran
reflejan la luz del sol y la imagen nevada de las montañas, son de nuevo un signo de esperanza,
la señal de que la Tierra, lentamente, gana la batalla de la supervivencia.
Un foto libro para mostrar imágenes
especiales, parajes que desvelan universos por descubrir. Fotografía de naturaleza, paisajes
comentados desde una mirada poética, periodística y científica. Espacios para la contemplación
de la naturaleza en invierno. Este libro describe espacios naturales a través de una
imagen especial. Una fotografía tomada desde un punto concreto, en una época determinada: el
final del año, y con circunstancias meteorológicas y de iluminación elegidas para la ocasión.
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La gran laguna de Padul es en realidad la ubicación de la antigua turbera. La laguna del Aguadero, a la que se accede por el sendero peatonal del Mamut.