Una mirada particular sobre la naturaleza, sus espacios,
ecosistemas, historia, imágenes y sensaciones.
Lugares reales que intuyen universos paralelos, listos para ser descubiertos
Las largas y finas ramas de los sauces, desnudas en
invierno, caen sobre las aguas rápidas y frías del río Genil. Intentan ocultar las piedras de
pizarra que forman los gruesos muros de una atractiva construcción de carácter alpino. Es la
penúltima estación del tranvía que hace casi siete décadas abrió la principal vía de acceso a
la alta montaña nevadense y que hace ahora 40 años que cerró sus puertas y quedó a la espera
de un nuevo tiempo, de un renacer que parece llegar con su reencarnación en espacio turístico.
Permanece junto a la ribera, rodeada de vegetación, como cruce de caminos, confluencia de
viejas veredas recuperadas que se adentran en los secretos de Sierra Nevada.
Es un espacio que llama a las puertas de las viejas historias de la montaña, de tiempos
en los que aún habíamineros y arrieros que desde aquí ascendían hasta las minas de la Estrella,
aguas arriba del Genil, y hacia el Dornajo y los castañaresde Güéjar por el camino que tras
cruzar el cauce y encontrarse con la estación, sube hacia la primitiva carretera de la
sierra.Ahora, es cobijo de sensaciones y leyendas, el lugar donde la imaginación permite
observar a los viajeros que desde 1947 llegaban a bordo devagones de tracción eléctrica
cargados de mochilas, cayaos, piolets e ilusiones, dispuestos a una larga caminata para desvelar
losmisterios del Guarnón, que fluye desde el glaciar del Veleta, y sentirse pequeño ante la
magnitud de la cara norte del Mulhacén.
Formaba parte de la primera conexión mecánica abierta entre la ciudad y la sierra, del tranvía que el Duque deSan Pedro de Galatino comenzó a construir en 1921 y que tuvo su ampliación en 1947 con el tramo entre Maitena, Charcón ySan Juan.
Continúa flanqueada por grandes cipreses y un enorme cedro. Junto a sus muros discurre el agua de la alta montaña,el fruto del deshielo que alimentó los acuíferos nevadenses y fluye sin fin, para dar vida a un ecosistema de ribera que se conservaen toda su plenitud a pesar de la influencia humana de su entorno.
Álamos, sauces, zarzamoras, clemátides de flor blanca, pequeñísimos
‘nomeolvides’ de flores azules,colas de caballo junto al agua, fresnos e higueras que en verano
tiñen de verde un paisaje de ensueño, que se viste de amarillo y rojoen el otoño y sugiere una
imagen para recordar al terminar el año.
Merece la pena dejarse atrapar por las sensaciones que trasmite la
estación que acogió los pasos de iday vuelta de montañeros hasta que el 19 de enero de 1974 vio
llegar y marcharse el último tranvía.
Un foto libro para mostrar imágenes
especiales, parajes que desvelan universos por descubrir. Fotografía de naturaleza, paisajes
comentados desde una mirada poética, periodística y científica. Espacios para la contemplación
de la naturaleza en invierno. Este libro describe espacios naturales a través de una
imagen especial. Una fotografía tomada desde un punto concreto, en una época determinada: el
final del año, y con circunstancias meteorológicas y de iluminación elegidas para la ocasión.
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Sierra Nevada. La antigua estación de los tranvías eléctricos de Granada en el Charcón, está en el camino de acceso entre Güéjar Sierra y la vereda de la Estrella, junto al cauce del río Genil.