Parque del Retiro Foto: J. E. Gómez * Waste Magazine
SOCIEDAD * ESTILO DE VIDA
Los mejores jardines y parques
para visitar en Madrid
La capital de España posee una extensa red de parques, jardines
históricos y grandes espacios verdes que permiten descubrir otra
cara de Madrid, alejarse durante unas horas del tráfico y el
bullicio urbano y disfrutar del paseo, el deporte y la
biodiversidad.
WASTE MAGAZINE
Madrid es una de esas ciudades en las que siempre hay algo que
hacer, incluso cuando solo se dispone de unas horas. Para quienes
llegan por la mañana y no pueden acceder todavía a su alojamiento, o
para los que ya han dejado el hotel y tienen por delante varias
horas antes de tomar un tren o un avión, los parques y jardines de
la capital ofrecen una alternativa especialmente atractiva para
aprovechar ese tiempo.
El único inconveniente puede ser el equipaje. Recorrer senderos,
visitar un jardín botánico o simplemente sentarse bajo los árboles
pierde buena parte de su atractivo cuando hay que arrastrar una
maleta. Por ello, resulta especialmente útil
dejar
el equipaje en una consigna en Madrid y dedicar esas horas a
conocer algunos de los espacios verdes de la ciudad sin tener que
cargar con las maletas, especialmente si el viajero llega antes de
poder hacer el check-in.
Más allá de los grandes museos, monumentos y avenidas, Madrid posee
una amplia red de zonas verdes que incluye jardines históricos,
parques forestales y espacios creados junto al río. Algunos se
encuentran en pleno centro y forman parte de la historia de la
ciudad; otros permiten alejarse del paisaje urbano y caminar durante
horas entre árboles, praderas y zonas de vegetación mediterránea.
Palacio de Cristal, El Retiro. Foto: J. E. Gómez * Waste
Magazine
El Retiro, naturaleza e historia en el centro de Madrid
(Ver página especial de El Retiro en Waste Magazine) →
Es el gran jardín histórico de Madrid y uno de los lugares
imprescindibles para cualquier visitante.
El parque del
Retiro fue creado en el siglo XVII como parte del Real
Sitio del Buen Retiro y convertido posteriormente en parque público,
sus más de cien hectáreas constituyen una auténtica isla verde
rodeada por algunos de los barrios y avenidas más transitados de la
capital.
Desde 2021 forma parte, junto con el Paseo del Prado, del
Paisaje
de la Luz, declarado Patrimonio Mundial por la UNESCO.
Pero más allá de sus valores históricos y monumentales, El Retiro
posee un notable interés natural. En sus paseos crecen miles de
árboles pertenecientes a más de un centenar de especies. Los
castaños de Indias (
Aesculus hippocastanum) se encuentran
entre los más abundantes, acompañados por plátanos de sombra (
Platanus
hispanica), almeces (
Celtis australis), árboles del
amor (
Cercis siliquastrum), pinos piñoneros (
Pinus
pinea), cipreses, olmos y numerosas especies ornamentales.
Uno de sus árboles más conocidos es el
ahuehuete del
Parterre (
Taxodium mucronatum), considerado
tradicionalmente uno de los ejemplares arbóreos más antiguos de
Madrid. También merece especial atención el ciprés de los pantanos (
Taxodium
distichum) que crece en el estanque situado ante el Palacio
de Cristal, una especie especialmente adaptada a vivir en terrenos
inundados.
Para quien quiera conocer el parque desde una perspectiva botánica
existe una senda que recorre espacios como el Parterre, la Rosaleda,
el Huerto del Francés y los jardines de Cecilio Rodríguez. La
Rosaleda reúne miles de rosales, mientras que el Huerto del Francés
permite disfrutar de la floración de sus almendros cuando se acerca
la primavera.
Lago de las barcas, El Retiro. Foto: J. E. Gómez * Waste
Magazine
Y, desde luego, el lugar donde disfrutar de clásicos paseos en barca
en el gran estanque del Retiro, un espacio ideal para el
romanticismo y poner una nota de color 'vintage' a la visita a la
capital de España. Al lago se accede por la puerta de la calle de
Alcalá.
Pero El Retiro es también un espacio para caminar sin rumbo
determinado, correr, leer sobre el césped o sentarse frente al
Estanque Grande. El Palacio de Cristal, construido en 1887 para
albergar una exposición de plantas procedentes de Filipinas, el
Palacio de Velázquez, las fuentes, esculturas y pequeños jardines
interiores convierten un simple paseo en un recorrido por varios
siglos de historia madrileña.
Real Jardín Botánico, el gran museo de la flora
(Ver página especial del Jardín Botánico en Waste Magazine) →
A muy poca distancia del Retiro, junto al Museo del Prado, se
encuentra otro de los grandes espacios naturales de Madrid: el
Real
Jardín Botánico. Sus ocho hectáreas son pequeñas en
comparación con los grandes parques de la ciudad, pero concentran
una diversidad vegetal excepcional.
Jardín Botánico, Madrid. Foto: J. E. Gómez * Waste Magazine
Fundado en 1755 por Fernando VI y trasladado por orden de Carlos III
a su actual emplazamiento en el Paseo del Prado, el jardín es en la
actualidad un centro de investigación perteneciente al Consejo
Superior de Investigaciones Científicas (CSIC). Sus colecciones
reúnen
miles de especies de plantas de diferentes
regiones del planeta, ordenadas con criterios científicos y
paisajísticos.
El recorrido permite pasar por la Terraza de los Cuadros, la Terraza
de las Escuelas Botánicas y la Terraza del Plano de la Flor, además
de visitar los invernaderos y otros espacios especializados. Hay
colecciones de plantas aromáticas y medicinales, especies útiles
para el ser humano, plantas ornamentales y ejemplares procedentes de
ecosistemas muy diferentes a los mediterráneos.
Entre las especies que pueden encontrarse aparecen árboles tan
conocidos como el pinsapo (
Abies pinsapo), el castaño de
Indias (
Aesculus hippocastanum) o diferentes arces, junto a
plantas de origen americano, asiático, africano y de las islas
oceánicas. Los invernaderos permiten además acercarse a especies que
no podrían sobrevivir al aire libre durante todo el año bajo el
clima madrileño.
Visitarlo es, en cierto modo, recorrer un gran
museo de
flora. Es especialmente recomendable para quienes tengan
interés por la botánica, la biodiversidad o la fotografía de
naturaleza, pero también para cualquier viajero que quiera encontrar
un espacio tranquilo en pleno eje cultural del Prado.
Lago de Casa de Campo y bosque. Depositphotos
Casa de Campo, el gran bosque urbano
Si El Retiro es el gran jardín del centro, la
Casa de Campo
representa otra escala. Con alrededor de 1.900 hectáreas, es el
mayor gran espacio verde de Madrid y uno de los lugares preferidos
para caminar, correr y montar en bicicleta.
Su origen está ligado a la monarquía: Felipe II adquirió en el siglo
XVI terrenos que acabarían formando parte de un gran espacio
destinado a la caza y al recreo de la Corona. En 1931 pasó a uso
público y actualmente está declarada Bien de Interés Cultural como
Sitio Histórico.
En buena parte de su superficie domina un paisaje de características
mucho más naturales que el de los jardines urbanos. Encinas, pinos,
retamas y vegetación asociada a arroyos y vaguadas forman hábitats
donde también vive una interesante comunidad de aves y pequeños
mamíferos. Sus caminos permiten realizar largos recorridos sin
abandonar el término urbano de Madrid.
Al igual que El Retiro, también tiene un gran lago, en este caso
mucho más grande, con barcas para remar y pasear, pero el
emblemático lago de barcas es el de El Retiro.
Jardín El Capricho. Depositphotos
El Capricho, un jardín para descubrir sin prisas
En la Alameda de Osuna se encuentra uno de los jardines históricos
más singulares de la capital.
El Capricho fue
creado entre finales del siglo XVIII y comienzos del XIX por
iniciativa de la duquesa de Osuna y combina diferentes concepciones
paisajísticas: el jardín francés de trazado geométrico, zonas de
inspiración italiana y amplios sectores concebidos según el modelo
del jardín paisajista inglés.
El paseo descubre estanques, una ría, puentes, templetes, fuentes,
esculturas y pequeñas construcciones que aparecen entre la
vegetación. Entre sus especies más características destacan los
lilos
(
Syringa vulgaris) y árboles del amor (
Cercis
siliquastrum), especialmente llamativos durante sus
floraciones, además de robles, pinos, cipreses, tejos, cedros,
plátanos y castaños de Indias.
Es un parque para recorrer despacio, fijándose tanto en el diseño
del paisaje como en los detalles botánicos y arquitectónicos. Su
ubicación, alejada de los circuitos turísticos más habituales del
centro, contribuye además a mantener una atmósfera diferente a la de
otros grandes parques madrileños.
Almendros en Quinta de los Molinos. Depositphotos
Quinta de los Molinos, el espectáculo de los almendros
La
Quinta de los Molinos, junto a la calle Alcalá,
es especialmente conocida por la floración de sus almendros. A
finales del invierno y comienzos de la primavera, centenares de
árboles se cubren de flores blancas y rosadas y transforman el
parque en uno de los paisajes vegetales más fotografiados de Madrid.
Pero merece una visita durante todo el año. Sus caminos discurren
entre zonas ajardinadas y sectores de aspecto más agrícola, con
olivos, pinos y diferentes especies ornamentales. El palacete, la
Casa del Reloj y los molinos que dan nombre a la finca completan un
espacio especialmente adecuado para un paseo tranquilo.
Parque del Oeste, Madrid. Depositphotos
Parque del Oeste, rosales y grandes árboles
Situado entre Moncloa, la Ciudad Universitaria y la cornisa del
Manzanares, el
Parque del Oeste ocupa cerca de 80
hectáreas de terrenos con importantes desniveles. Esa orografía
proporciona una gran variedad de perspectivas y ambientes, con
extensas masas de coníferas, plátanos de sombra, palmeras y especies
mediterráneas.
En su interior se encuentra la
Rosaleda de Madrid,
uno de los espacios más atractivos durante los meses de floración.
La cercanía del Templo de Debod permite además prolongar el paseo
hasta uno de los miradores urbanos más populares de la ciudad.
Madrid Río. Depositphotos
Madrid Río, caminar y hacer deporte junto al Manzanares
Para quienes busquen un espacio pensado especialmente para caminar,
correr o desplazarse en bicicleta,
Madrid Río
ofrece kilómetros de itinerarios junto al Manzanares. La
recuperación de las riberas transformó esta parte de la ciudad y
creó un gran corredor verde que conecta diferentes barrios, parques
y áreas deportivas.
No posee el carácter histórico del Retiro ni la riqueza científica
del Jardín Botánico, pero ofrece una forma distinta de relacionarse
con la ciudad. Sus paseos permiten observar cómo el río y sus
márgenes funcionan también como corredor para aves y otras especies
de fauna urbana.
Otra forma de conocer Madrid
El Retiro y el Real Jardín Botánico son dos visitas esenciales para
descubrir el patrimonio vegetal madrileño, pero forman parte de una
red mucho más amplia. Casa de Campo, El Capricho, Quinta de los
Molinos, Parque del Oeste o Madrid Río demuestran que la capital
puede recorrerse también a través de sus árboles, jardines y
paisajes.
Son lugares para dedicarles una mañana completa o simplemente unas
horas libres entre dos actividades. Espacios donde hacer deporte,
descansar a la sombra, observar aves, fotografiar flores o sentarse
a contemplar el paisaje. Para el visitante que dispone de unas horas
antes de entrar en su hotel, después de dejarlo o mientras espera su
próximo traslado,
liberarse del equipaje y adentrarse en
alguno de estos parques permite convertir un tiempo de espera en
una parte más del viaje.
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